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ARTICULO 16º Puesta en
obra del hormigón
16.1. Colocación
16.2. Compactación
16.3. Técnicas especiales
16.1. Colocación
En ningún caso se tolerará la colocación en obra de masas que acusen un principio de fraguado.
En el vertido y colocación de las masas, incluso cuando estas operaciones se realicen de un modo continuo mediante conducciones apropiadas, se adoptarán las debidas precauciones para evitar la disgregación de la mezcla.
No se colocarán en obra capas o tongadas de hormigón cuyo espesor sea superior al que permita una compactación completa de la masa.
No se efectuará el hormigonado en tanto no se obtenga la conformidad del Director de Obra, una vez que se hayan revisado las armaduras ya colocadas en su posición definitiva.
El hormigonado de cada elemento se realizará de acuerdo con un plan previamente establecido en el que deberán tenerse en cuenta las deformaciones previsibles de encofrados y cimbras.
Comentarios
Siempre que sea posible, las probetas de
control se fabricarán en lugar de puesta en obra y no a la salida de la
hormigonera, con objeto de que, al resultar afectadas por las posibles
variaciones ocasionadas por el transporte interior sean verdaderamente
representativas del hormigón empleado.
El vertido del hormigón en caída libre, si no
se realiza desde pequeña altura, produce inevitablemente, la disgregación de la
masa. Por tanto, si la altura es apreciable, (del orden de los dos metros)
deben adaptarse disposiciones apropiadas para evitar que se produzca el efecto
mencionado, En general, el peligro de disgregación es mayor cuanto más grueso
es el árido y menos continua su granulometría; y sus consecuencias son tanto
más graves cuanto menor es la sección del elemento que se trata de hormigonar.
16.2. Compactación
La compactación de los hormigones en obra se realizará mediante procedimientos adecuados a la consistencia de las mezclas y de manera tal que se eliminen los huecos y se obtenga un perfecto cerrado de la masa, sin que llegue a producirse segregación. El proceso de compactación deberá prolongarse hasta que refluya la pasta a la superficie.
Comentarios
En el comentario al apartado 10.2 de esta Instrucción
se indica que la resistencia a compresión de un hormigón es un índice de sus
restantes cualidades; pero debe llamarse la atención sobre el hecho de que esto
es así únicamente si se trata de hormigones bien compactados pues, en caso
contrario, pueden presentarse defectos (excesiva permeabilidad, por ejemplo)
que no resulten debidamente reflejados en el valor de la resistencia.
Como por otra parte, al fabricar las probetas
para los ensayos de laboratorio con arreglo al correspondiente método de ensayo,
el hormigón resulta perfectamente compactado, la consolidación en obra del
hormigón deberá realizarse con igual o mayor intensidad que la utilizada para
la fabricación de dichas probetas.
La compactación resulta más difícil cuando el
árido del hormigón encuentra un obstáculo para que sus piedras y granos de
arena alcancen la ordenación que corresponde a la máxima compacidad compatible
con su granulometría. Por esta causa, el proceso de compactación debe
prolongarse junto a los fondos y paramentos de los encofrados y especialmente
en los vértices y aristas, hasta eliminar todas las posibles coqueras.
En el caso de vigas, cuando se emplee una
consistencia adecuada para compactar por picado, se recomienda efectuar dicha
compactación mediante un picado normal al frente de la masa.
En general se recomienda el empleo de
vibradores, ya que estos aparatos permiten el uso de hormigones con menos agua
y dotados, por tanto, de mejores propiedades que los de consistencia adecuada
para picado con barra, incluso a igualdad de resistencia mecánica.
Si se emplean vibradores de superficie, éstos
deberán aplicarse corriéndolos con movimiento lento, de tal modo que la
superficie quede totalmente húmeda.
Si se emplean vibradores internos, su
frecuencia de trabajo no debe ser inferior a seis mil ciclos por minuto. Estos
aparatos deben sumergirse rápida y profundamente en la masa, cuidando de
retirar la aguja con lentitud y a velocidad constante. Cuando se hormigone por
tongadas, conviene introducir el vibrador hasta que la punta penetre en la capa
subyacente, procurando mantener el aparato vertical o ligeramente inclinado.
Los valores óptimos, tanto de la duración del
vibrado, como de la distancia entre los sucesivos puntos de inmersión, dependen
de la consistencia de la masa, de la forma y dimensiones de la pieza y del tipo
de vibrador utilizado, no siendo posible, por tanto, establecer cifras de
validez general. Como orientación se indica que la distancia entre puntos de
inmersión debe ser la adecuada para producir, en toda la superficie de la masa
vibrada, una humectación brillante, siendo preferible vibrar en muchos puntos
por poco tiempo a vibrar en pocos puntos más prolongadamente.
Si se emplean vibradores unidos a los moldes o
encofrados, tales aparatos deberán sujetarse firmemente y distribuirse en forma
adecuada para que su efecto se extienda a toda la masa.
16.3. Técnicas especiales
Si el transporte, la colocación o la compactación de los hormigones se realizan empleando técnicas especiales, se procederá con arreglo a las normas de buena práctica propias de dichas técnicas.
Comentarios
Como en un reglamento de carácter general no
es posible dar prescripciones para todos los casos, la Instrucción remite a las
normas de buena práctica cuando se trate de técnicas especiales: lo que es
lógico, además por encontrarse estas técnicas en evolución continua.